Introducción
El proyecto FAGOPORC responde a una necesidad urgente del sector porcino: el control eficaz de las infecciones intestinales causadas por Escherichia coli y Salmonella spp., dos de los patógenos más frecuentes y problemáticos durante las fases de transición y cebo del ganado porcino.
Estas infecciones tienen un elevado impacto en la sanidad animal, los rendimientos productivos y la rentabilidad de las explotaciones y, en el caso de Salmonella, también suponen una amenaza directa para la salud pública.
Tradicionalmente, estas enfermedades se han combatido mediante el uso de antibióticos. Sin embargo, la creciente resistencia a los antimicrobianos, las limitaciones legales impuestas a su uso en producción animal y la eficacia parcial de las vacunas disponibles han dejado al sector sin herramientas suficientemente efectivas para garantizar un control adecuado. Esta situación obliga a explorar nuevas estrategias de manejo, prevención y tratamiento que sean seguras, eficaces y compatibles con una producción ganadera sostenible.
En este contexto, el proyecto plantea recuperar e implementar el uso de bacteriófagos como herramienta innovadora para el control de E. coli y Salmonella spp. en porcino. Los fagos son virus altamente específicos de bacterias, lo que los convierte en una alternativa potencialmente segura para los animales y los consumidores, con un reducido impacto sobre el medio ambiente y el microbioma beneficioso.
FAGOPORC se centra en la identificación, aislamiento, caracterización y validación de fagos con potencial terapéutico y preventivo, así como en el estudio de su seguridad, eficacia in vivo y viabilidad para su aplicación práctica (pienso, agua, etc.). Además, se evaluará su impacto sobre el bienestar animal, el rendimiento productivo y la aparición de resistencias.
El uso de fagos no solo representa una alternativa al empleo de antibióticos, sino también una oportunidad para mejorar la competitividad del sector porcino, contribuir a la sostenibilidad de las explotaciones y responder a las crecientes exigencias regulatorias y sociales en materia de salud pública, bienestar animal y reducción del uso de antimicrobianos.