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A pesar del auge industrial que tuvo el cáñamo en España en el siglo XVIII donde el cultivo dada su resistencia se destinaba principalmente a la fabricación de velas, cuerdas y textiles, el cultivo, a lo largo de la historia, fue desplazado por otros cultivos más rentables y por la aparición de fibras sintéticas, lo cual derivó en el cierre de numerosas empresas que trabajaban las fibras naturales.

Los textiles de cáñamo se siguen produciendo en Europa, aunque la falta de suministro de fibras y la escasez de instalaciones para la transformación hacen que los precios de la materia prima sean relativamente altos y que la producción esté sesgada y limitada.

Actualmente, el cáñamo es un cultivo que ha resurgido en los últimos años debido a los múltiples beneficios medioambientales y sus propiedades sostenibles, aunque el estigma hacia el cultivo por su asociación errónea con la planta de uso lúdico sumada a las lagunas legislativas en torno al mismo, han sido un gran lastre durante años para el desarrollo del sector.

El cambio de las materias primas sintéticas a las de origen biológico se traduce en una mayor eficiencia energética y en una reducción significativa de contaminantes y emisiones. El cáñamo ofrece importantes oportunidades económicas como materia prima sostenible y renovable en los sectores como el textil, considerados según la Comisión Europea una de las piedras angulares de la transición hacia una economía más ecológica y sostenible.

La industria textil y del calzado tienen un impacto significativo ambiental, climático y social. Dicho impacto está asociado al alto consumo de materias primas, gasto de agua, productos químicos y generación de residuos y emisiones de CO2. Según la Agencia Europea de Medio Ambiente los insumos de recursos, así como las presiones e impactos ambientales y climáticos del sistema textil, se producen en toda la cadena: desde la producción de fibras y productos textiles hasta el reciclaje, y la gestión final de residuos. Como parte del plan de acción de la economía circular (Comisión Europea,2022) planteó una nueva estrategia para textiles sostenibles y circulares, con el fin de conseguir materiales más duraderos, reparables, reutilizables y reciclables, hacer frente a la moda rápida y estimular la innovación en el sector. La AEMA concibe la economía circular como aquella en la que la circularidad se garantiza en todas las fases del ciclo de vida, incluyendo materiales, ecodiseño, producción y distribución, consumo y existencias, y residuos.

La Asociación Europea del Cáñamo Industrial, EIHA afirma que Europa aún no ha aprovechado todo el potencial del cáñamo a causa de la falta de suministro y de la escasez de industrias transformadoras. A pesar del creciente interés y la demanda por el cultivo del cáñamo, su expansión continúa limitada por la falta de infraestructuras adecuadas para su procesamiento y transformación. La escasez de infraestructuras de primera y segunda transformación ligada al desconocimiento técnico de cultivos de cáñamo con fines de fibra para producción industrial hacen que la cadena de valor respecto a su aprovechamiento este limitado y dificulte su integración. Esto impide que los agricultores puedan apostar por el cáñamo a gran escala, manteniéndolo como un cultivo minoritario. Existe una gran brecha en la cadena de suministro que ralentiza el desarrollo de la industria a nivel nacional y nos obliga a depender de las importaciones para satisfacer la demanda actual de fibra. Además, la importación desde otros países está sujeta a una alta volatilidad en los precios medios, tanto entre distintos mercados como a lo largo del tiempo, lo que añade incertidumbre al abastecimiento y aumenta considerablemente la huella de carbono. Otro de los mayores frenos para la industria en general, es la escasez de fuentes de información que puedan ser contrastadas, la falta de estudios de mercado que reflejen la verdadera dimensión del sector industrial mundial, además, de información fehaciente sobre los precios de los productos derivados del cáñamo.

El creciente interés de los consumidores por productos ecológicos y éticos está impulsando la demanda de textiles de cáñamo, lo que podría traducirse en una expansión gradual del sector en los próximos años. Europa se considera como un posible mercado de suministros de alta calidad y en particular España, podría abastecer a uno de sus sectores con mayor peso a nivel nacional e internacional: el sector textil y calzado. Esta tendencia representa una oportunidad estratégica para fortalecer la industria nacional, fomentar prácticas agrícolas sostenibles, diversificar la oferta de productos con alto valor añadido conectando la cadena desde el inicio, el sector agrario.

A través de CANNAMATTER se pretende valorizar la fibra con el fin de impulsar el cultivo a través de la mejora del proceso de transformación que permita la obtención de productos finales de mayor valor añadido y atractivo comercial repercutiendo positivamente en el precio de compra que reciben los agricultores y fomentando una cadena de valor más sólida y sostenible.

La apuesta por nuevos materiales y modelos económicos comienza con la implantación de cultivos sostenibles. En esta línea, CANNAMATTER busca posicionar al cáñamo como un cultivo versátil y sostenible capaz de dinamizar la cadena de suministro regional y abastecer el mercado de los biomateriales (negativos en carbono, sostenibles.

En definitiva, CANNAMATTER podría contribuir a abordar el problema de la despoblación rural generando ingresos adicionales a los agricultores y comunidades locales, fomentando las redes territoriales de operadores capaces de suministrar biomasa y su procesado, transformación y manufactura, articulados en una cadena de valor nacional.

El Plan Estratégico de la PAC 2023–2027 se articula en torno a tres grandes objetivos generales: fomentar un sector agrícola inteligente y resiliente, reforzar la protección medioambiental y climática, y revitalizar las zonas rurales. Estos se desarrollan en nueve objetivos específicos, alineados con los tres pilares de la sostenibilidad (económico, ambiental y social), y se complementan con un objetivo transversal centrado en la modernización del sector agrario mediante la innovación, la digitalización y la transferencia de conocimiento.

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Importe de ayuda 599.187,81€ cofinanciado al 80% por la Unión Europea a través del Plan Estratégico de la PAC FEADER

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